La vida pública en México vuelve a mostrar cómo el poder sin contrapesos termina dejando cicatrices profundas. La trayectoria de Alejandro Gertz Manero, que ahora inicia una etapa diplomática a los 86 años, abre un recuento inevitable de decisiones cuestionadas y resultados mínimos frente a los desafíos más graves del país. Su salida de la Fiscalía General de la República exhibe más sombras que avances y deja un vacío de credibilidad que costará años reparar.
El exfiscal presentó su renuncia en noviembre, después de una jornada caótica en el Senado que evidenció presiones políticas acumuladas. También abandonó el cargo dos años antes de lo previsto, un movimiento que libera el camino de Claudia Sheinbaum para recomponer su estrategia de seguridad. Además, su carta de salida insiste en mantener presencia pública, ahora como embajador en un país no detallado, decisión que confirma su afán por conservar influencia.
Gertz Manero y una trayectoria llena de controversias
El paso de Gertz Manero por la Fiscalía inició en enero de 2019, impulsado por Andrés Manuel López Obrador bajo un modelo de autonomía que nunca demostró solidez. También cargó con acusaciones de venganzas personales, como el caso de Laura Morán y Alejandra Cuevas, que estuvieron envueltas en una persecución que terminó desmoronada por la Suprema Corte. Por otro lado, su historial previo incluye el liderazgo de Operación Cóndor en los años setenta, una estrategia que sembró el enfoque punitivista que detonó la crisis de violencia nacional.
Del mismo modo, su riqueza personal generó dudas sobre el origen y la transparencia de su patrimonio. Investigaciones periodísticas revelaron propiedades millonarias en España, Nueva York y California, además de una colección de 122 vehículos valuados en 110 millones de pesos. A pesar de ello, nunca informó adecuadamente su fortuna a la Secretaría de la Función Pública.
Resultados mínimos y uso político de la FGR
Durante 2024, la FGR abrió 499 mil 801 carpetas de investigación, pero solo logró 7 mil 742 sentencias condenatorias, sin avances relevantes en casos emblemáticos como Odebrecht, Segalmex, la Estafa Maestra, Agronitrogenados o el huachicol. Además, las fiscalías especializadas mostraron una eficacia mínima. La FEMDO, por ejemplo, inició 745 carpetas y solo judicializó 227, con apenas 273 sentencias condenatorias.
En materia electoral, la Fisel recibió 724 denuncias y judicializó únicamente 52. La Fiscalía Anticorrupción abrió 816 carpetas, pero dictó no ejercicio de la acción penal en 233 y solo judicializó 107. En paralelo, decisiones polémicas favorecieron a figuras como Salvador Cienfuegos, Emilio Lozoya, Pío López Obrador y otros aliados del poder.
El saldo más contundente aparece en las cifras de extradiciones. Aunque la FGR presentó 980 solicitudes en 2024, únicamente 14 personas fueron entregadas a México, lo que exhibe fallas estructurales en los procesos de cooperación internacional.