La inflación en México mostró una moderación al cierre del año, aunque el alivio no llegó de forma homogénea a los bolsillos. Durante la primera quincena de diciembre, el alza de precios perdió fuerza, pero algunos servicios clave repuntaron justo antes de la temporada navideña, lo que dejó una sensación desigual entre los consumidores del país.
Datos oficiales confirman que el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un incremento quincenal de 0.17%. Con ello, la inflación anual se ubicó en 3.72%, nivel que permanece dentro del rango objetivo del Banco de México. Este resultado también reflejó una ligera baja frente al cierre de noviembre, cuando el indicador se situó en 3.80%.
Sin embargo, el comportamiento interno del índice revela contrastes. La inflación subyacente, que marca la tendencia de mediano plazo, avanzó 0.31% en la quincena, impulsada principalmente por el aumento en servicios. Este componente mantuvo una tasa anual de 4.34%, lo que refuerza la percepción de presiones persistentes en precios estructurales.
Inflación mantiene riesgos hacia el inicio de 2026
El componente no subyacente registró una disminución quincenal de 0.30%, apoyada por la caída en frutas y verduras. No obstante, los energéticos y tarifas reguladas mostraron un avance moderado. Este comportamiento permitió que la inflación general permaneciera contenida, aunque sin señales claras de una desaceleración sostenida.
Durante la primera mitad de diciembre, el transporte aéreo encabezó los incrementos con un alza superior al 38%, seguido por servicios turísticos en paquete y algunos productos básicos. Este repunte impactó directamente a familias que realizaron viajes o consumo estacional.
Especialistas advierten que el panorama para 2026 aún presenta presiones. El aumento al salario mínimo, ajustes fiscales y mayores costos de importación figuran entre los factores que podrían influir en la trayectoria de la inflación durante los próximos meses.
En este contexto, el Banco de México redujo recientemente su tasa de referencia a 7%, decisión que busca equilibrar el proceso de desinflación sin descuidar la actividad económica, mientras evalúa con cautela los efectos acumulados de la política monetaria.