La flor de nochebuena volvió a posicionar a Morelos como referente nacional durante la temporada decembrina, gracias a una alta demanda que favoreció directamente a productores ornamentales del estado. La comercialización inició desde noviembre y permitió un cierre favorable para cientos de unidades productivas, fortaleciendo la economía rural y el empleo temporal.
El desempeño del sector confirmó la relevancia de esta planta emblemática no solo como símbolo cultural, sino como actividad estratégica para el campo morelense. La venta directa en viveros y mercados locales mantuvo un flujo constante de ingresos, en un contexto donde la producción ornamental sigue siendo uno de los pilares agrícolas del estado.
Producción de flor de nochebuena fortalece al sector ornamental
Durante la temporada 2025, la producción estatal alcanzó alrededor de seis millones de plantas en maceta, de acuerdo con datos del sector productivo. La presentación de seis pulgadas se mantuvo como la más solicitada, con un precio promedio de 45 pesos por pieza, lo que permitió márgenes sostenidos para las y los productores.
Más de 800 unidades productivas participaron en la cadena de valor, distribuidas en distintos municipios de Morelos. Esta red productiva genera empleo directo e indirecto, además de impulsar la proveeduría local, desde insumos agrícolas hasta transporte y comercialización.
Autoridades estatales destacaron que el consumo de flor de nochebuena cultivada en Morelos contribuye a preservar una actividad agrícola con arraigo histórico. Además, refuerza el modelo de economía local que prioriza el trabajo directo de las comunidades productoras.
El posicionamiento alcanzado por la entidad responde a décadas de especialización, condiciones climáticas favorables y conocimiento técnico acumulado. Estos factores permitieron sostener niveles altos de producción sin comprometer la calidad, incluso ante variaciones del mercado.
En consecuencia, el sector ornamental cerró el año con estabilidad. La actividad generó bienestar para cientos de familias y reafirmó a Morelos como uno de los principales motores de la producción ornamental en México.