La economía del conocimiento se ha convertido en un motor silencioso pero constante para Morelos. A diferencia del turismo tradicional, el turismo científico genera estancias prolongadas, consumo local sostenido y una derrama económica que impacta directamente en vivienda, servicios y comercio.
En Morelos, esta actividad se articula alrededor de una red sólida de centros de investigación y programas de posgrado que atraen a estudiantes, docentes e investigadores nacionales y extranjeros. Además, su presencia fortalece sectores urbanos y municipios con vocación académica y científica.
De acuerdo con información del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos, el turismo científico genera una derrama anual superior a los mil millones de pesos en municipios clave del estado.
Posgrados y centros de investigación sostienen la derrama
El turismo científico concentra su impacto en Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Huitzilac, Temixco, Tepoztlán, Tlaltizapán y Xochitepec. En estas localidades, estudiantes de maestría y doctorado alquilan vivienda, consumen alimentos, utilizan transporte y contratan servicios durante estancias prolongadas.
Actualmente, Morelos cuenta con 42 centros de investigación y más de 2 mil 500 investigadores activos. Esta cifra coloca al estado por encima del promedio nacional en densidad científica por habitante. Asimismo, la entidad mantiene una alta producción académica en publicaciones científicas.
Además, los centros de investigación conservan capacidad instalada para duplicar la matrícula de posgrado. Sin embargo, la caída global en la demanda académica ha limitado ese crecimiento. Por ello, se requiere ampliar esquemas de becas y estímulos a la investigación.
Ciencia aplicada atiende problemas locales
El turismo científico no se limita a la formación académica. También conecta el conocimiento con necesidades sociales y productivas del estado. Por otro lado, los centros de investigación trabajan en soluciones concretas para problemas públicos.
Uno de los proyectos activos aborda el dengue mediante el desarrollo de perlas biotecnológicas que se colocan en depósitos de agua. Actualmente, este modelo se prueba en Puente de Ixtla. Asimismo, investigadores desarrollan una microplanta potabilizadora de agua que ya se replica en otros municipios.
También se implementan modelos de educación dual y STEM, estrategias de atención a la migración y plataformas digitales para turismo ecológico.
Durante 2025, el gobierno estatal lanzó convocatorias para vincular ciencia, industria y políticas públicas. Estas acciones buscan que el conocimiento genere valor económico y social de forma directa.