La violencia cotidiana en Morelos enfrenta un problema silencioso que distorsiona la realidad pública. Los delitos ocurren, pero la mayoría no llega a una autoridad, lo que limita la respuesta institucional y profundiza la percepción de impunidad en México.
El fenómeno quedó documentado en un análisis reciente basado en datos oficiales. La falta de denuncia refleja desconfianza ciudadana, procesos complejos y una brecha persistente entre víctimas e instituciones de justicia.
Delitos con mayor cifra negra en Morelos
De acuerdo con la ENVIPE del INEGI, en Morelos el 93.4% de los delitos no se denuncian o no generan una carpeta de investigación. Esta proporción coloca al estado entre los primeros lugares nacionales en cifra negra.
Además, el fraude encabeza la lista de delitos con menor denuncia. Solo el 1.8% de los casos llega al Ministerio Público, lo que deja sin registro formal al 99.2% de los hechos.
Asimismo, amenazas, robo o asalto en calle, robo a casa habitación y extorsión presentan niveles superiores al 90 por ciento de delitos no denunciados. En consecuencia, la estadística oficial subestima la incidencia real.
Por otro lado, el robo total o parcial de vehículos muestra un comportamiento distinto. Aunque sigue siendo alto, el 79.3% de los casos no se denuncia, ubicando a Morelos en posiciones más bajas a nivel nacional.
Confianza institucional como reto pendiente
El análisis advierte que la principal causa de la no denuncia es la desconfianza en las instituciones. También influyen la percepción de trámites largos y la idea de que denunciar no cambia el resultado.
De igual manera, especialistas señalan que revertir esta tendencia exige trabajo comunitario y procesos más accesibles. Sin mecanismos confiables, la denuncia no se consolida como práctica social.
Registros oficiales indican que, de cada 100 delitos cometidos en Morelos, solo seis derivan en una investigación formal, una cifra que resume la magnitud del desafío institucional.