El sarampión volvió a encender alertas sanitarias en México por su alta capacidad de contagio y los riesgos que representa para ciertos grupos de la población. Autoridades de salud reiteraron el llamado a completar esquemas de vacunación para evitar brotes y complicaciones graves.
La Secretaría de Salud advirtió que el virus del sarampión resulta más contagioso que el COVID 19. La transmisión ocurre a través de gotas expulsadas por nariz y boca, lo que facilita su propagación en espacios cerrados, escuelas y transporte público.
Además, la enfermedad presenta mayor gravedad en menores de cinco años, personas adultas mayores de veinte y quienes tienen sistemas inmunológicos debilitados. En estos grupos, el contagio puede derivar en complicaciones severas que requieren atención hospitalaria.
Sarampión síntomas, riesgos y grupos vulnerables
Los primeros síntomas incluyen fiebre alta, congestión nasal, tos y ojos enrojecidos. Posteriormente aparecen puntos blancos dentro de la boca y manchas rojas que inician en el rostro y se extienden al resto del cuerpo. El periodo de incubación va de diez a doce días, mientras que la erupción suele surgir alrededor del día catorce.
Asimismo, el sarampión puede provocar neumonía, encefalitis, diarrea intensa, infecciones auditivas e incluso ceguera. Aunque no existe un tratamiento antiviral específico, la mayoría de los pacientes se recupera entre dos y tres semanas con cuidados médicos oportunos.
Las autoridades subrayaron que las personas no vacunadas enfrentan el mayor riesgo de contagio. En contraste, quienes cuentan con esquema completo o ya padecieron la enfermedad rara vez desarrollan cuadros graves.
Vacunación como principal medida preventiva
El secretario de Salud confirmó que México dispone de suficientes dosis para cubrir la demanda nacional. La vacunación se ofrece de forma gratuita en centros de salud públicos mediante la vacuna triple viral y la doble viral.
En menores de seis a once meses se aplican dos dosis con refuerzo al cumplir un año. A partir de los diez años, basta comprobar el esquema completo o recibir dos dosis con intervalo de cuatro a ocho semanas. Este esquema alcanza una efectividad cercana al cien por ciento para prevenir el sarampión.