El cultivo de rosa ocupa un lugar estratégico en la vida agrícola de Morelos y sostiene a cientos de familias en distintas regiones del estado de México. Con una tradición productiva sólida, esta flor de corte marca el ritmo de la economía local, especialmente en temporadas de alta demanda como febrero.
Además, el Gobierno estatal incorporó desde 2025 este cultivo a un esquema de aseguramiento multirriesgo agroclimático. Esa decisión protege 272 hectáreas sembradas frente a fenómenos climáticos y eventos impredecibles. De igual manera, la medida ofrece mayor certidumbre financiera a quienes dependen de esta actividad.
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario respalda al sector con créditos específicos, apoyos para fertilización y acceso a programas de sanidad vegetal. Asimismo, estos mecanismos reconocen el peso económico y laboral del cultivo de rosa en comunidades donde la producción agrícola sigue siendo el principal sustento.
Cultivo de rosa fortalece economías regionales
Actualmente, Morelos se posiciona como el tercer productor nacional de rosa de corte. Temixco, Jiutepec, Emiliano Zapata, Coatlán del Río y Xochitepec concentran la mayor superficie sembrada. En consecuencia, estas zonas generan empleo constante y fortalecen cadenas locales de comercialización.
También, la diversidad cromática distingue a la producción morelense. Aunque el rojo lidera la preferencia del mercado, los invernaderos locales ofrecen una amplia gama de variedades. Esa calidad mantiene presencia en mercados regionales y nacionales.
Por otro lado, la cercanía del 14 de febrero incrementa la demanda y abre oportunidades directas para productores locales. La compra de flor cultivada en Morelos mantiene la derrama económica dentro del estado y reduce intermediarios.
El sector ornamental estatal registra miles de toneladas anuales de rosa de corte y genera empleos directos e indirectos durante todo el año. Esa capacidad productiva sostiene a Morelos entre los referentes nacionales del ramo.
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