La comunidad indígena de Huazulco, en el municipio de Temoac, volvió a colocar la educación en el centro del debate público en Morelos. La exigencia surgió tras años de omisiones oficiales frente a los daños que arrastra la primaria José María Morelos desde el sismo de 2017, situación que detonó un bloqueo en la autopista Siglo XXI.
Padres de familia y comités escolares señalaron que, pese a dictámenes previos, niñas y niños continuaron tomando clases en aulas con afectaciones estructurales. Además, la falta de una intervención integral mantuvo al plantel operando en condiciones de riesgo, lo que profundizó la inconformidad social en la comunidad.
Asimismo, el sismo registrado el 2 de enero obligó finalmente a inhabilitar los salones dañados. Ante ese escenario, la comunidad solicitó aulas móviles como medida emergente mientras avanzaba la reconstrucción definitiva. Sin embargo, los pobladores denunciaron incumplimientos reiterados en las fechas comprometidas por autoridades estatales.
Huazulco y el conflicto con el gobierno estatal
Durante la protesta, funcionarios del gobierno de Morelos acudieron para intentar desactivar el bloqueo. Por otro lado, el subsecretario de Gobierno, atribuyó la movilización al alcalde de Temoac, versión que la comunidad rechazó de manera inmediata.
La tensión aumentó cuando se difundió una llamada telefónica en la que la gobernadora Margarita González Saravia reclamó al edil Valentín Lavín Romero por la protesta. El intercambio generó consignas contra la mandataria y se viralizó en redes sociales, al evidenciar el primer conflicto social relevante de la actual administración estatal.
De igual manera, los habitantes reiteraron que la decisión de protestar se tomó en asamblea comunitaria, ante la falta de soluciones y las clases impartidas incluso en espacios improvisados con lonas.
Acuerdos tras horas de presión social
Tras varias horas de bloqueo, autoridades estatales instalaron una mesa de diálogo. En consecuencia, acordaron entregar aulas móviles, iniciar la demolición de los salones dañados y construir nuevas instalaciones en el mismo plantel.
Finalmente, el Gobierno de Morelos informó que mantendrá abiertos los canales de comunicación con Huazulco. La protesta logró suspender clases en la primaria, el preescolar y la telesecundaria, además de detener una obra que no cumplía condiciones de seguridad, un dato que refleja la magnitud del conflicto educativo en la región.