El campo de México sostiene una parte clave de la economía regional cuando conecta producción, identidad y consumo responsable. En Morelos, el aguacate se ha consolidado como uno de los cultivos estratégicos que reflejan ese vínculo entre territorio y bienestar social.
Desde el oriente hasta el centro del estado, el aguacate morelense destaca por su calidad sanitaria y su aporte económico a cientos de familias rurales. Autoridades estatales han reiterado la importancia de fortalecer el consumo local como una vía directa para respaldar a quienes trabajan la tierra.
Además, el cultivo del aguacate en Morelos se desarrolla bajo prácticas agrícolas responsables, con atención permanente a la sanidad vegetal y al manejo técnico de los huertos. Este enfoque ha permitido que el fruto mantenga estándares competitivos frente a otras regiones productoras del país.
Aguacate como motor agrícola en Morelos
De acuerdo con cifras oficiales del sector agroalimentario, Morelos se ubica entre los principales estados productores de aguacate en México. Municipios como Ocuituco, Tetela del Volcán, Yecapixtla, Tlalnepantla, Totolapan, Hueyapan y Cuernavaca concentran gran parte de la superficie destinada a este cultivo.
Asimismo, la producción de aguacate genera empleo directo e indirecto en comunidades donde el trabajo agrícola sigue siendo una base económica fundamental. La comercialización local permite reducir intermediarios y mejorar los ingresos de las y los productores.
Por otro lado, el consumo de aguacate producido en el estado también tiene un componente cultural. Platillos tradicionales y preparaciones cotidianas mantienen viva una relación histórica entre la alimentación y el territorio.
Consumo local y valor social del campo
Del mismo modo, autoridades del sector agropecuario han invitado a las familias morelenses a elegir productos del estado en eventos de convivencia social y deportiva. El aguacate ocupa un lugar central en celebraciones donde la comida se vuelve punto de encuentro.
En consecuencia, la relevancia del aguacate se refleja también en su extensión territorial, ya que más de seis mil hectáreas del estado están destinadas a este cultivo, consolidándolo como uno de los pilares agrícolas de Morelos.