La relación comercial entre México y Estados Unidos enfrenta un nuevo episodio de tensión tras el anuncio de nuevos aranceles por parte del presidente Donald Trump. El gobierno mexicano respondió con un llamado a la prudencia y a mantener una postura estratégica ante el escenario que se abre en América del Norte.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que México actuará con sangre fría mientras revisa tanto el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos como el anuncio de los nuevos aranceles globales del 10 por ciento. La resolución judicial determinó previamente que los impuestos comerciales impuestos por el mandatario eran ilegales.
Nuevos aranceles tras fallo de la Corte Suprema
Ebrard explicó que el presidente estadounidense anunció la imposición de nuevos aranceles en sustitución de los que fueron invalidados por la Corte. Además, señaló que el gobierno mexicano evaluará el alcance de la medida en los próximos días.
El funcionario destacó que el 85 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos no enfrenta aranceles. En consecuencia, la administración federal analizará los posibles efectos antes de fijar una postura definitiva.
Asimismo, confirmó que viajará a Estados Unidos la próxima semana para revisar la situación comercial. Las conversaciones se desarrollan en un contexto de renegociación del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá previsto para este año.
Comercio regional bajo revisión
El fallo judicial representó uno de los mayores reveses para Trump desde el inicio de su segundo mandato el 20 de enero de 2025. También generó reacciones en otros países, como Costa Rica, que informó que monitorea posibles impactos en sus exportaciones.
Trump expresó su desacuerdo con la decisión judicial y afirmó que su gobierno aplicará nuevos impuestos al comercio internacional. De igual manera, sostuvo que Estados Unidos pierde en varias de sus relaciones comerciales globales.
La renegociación del acuerdo comercial trilateral marcará un punto clave en el segundo semestre del año, en un entorno donde los nuevos aranceles podrían redefinir flujos de exportación y condiciones de acceso al mercado estadounidense.