La inseguridad en Morelos dejó de ser un problema contenido para convertirse en una crisis que rebasa instituciones. En este contexto, los cambios en el gabinete estatal no sorprenden, pero sí abren nuevas interrogantes sobre su efectividad.
La salida de Miguel Ángel Urrutia como secretario de Seguridad Pública fue confirmada por la gobernadora Margarita González Saravia. El relevo ocurre tras días de rumores y señales claras, como su ausencia en la Mesa para la Construcción de la Paz.
Miguel Ángel Urrutia deja cargo en medio de violencia creciente
Además, su gestión estuvo marcada por el aumento sostenido de delitos de alto impacto. Datos oficiales reflejan que el robo de vehículos, la extorsión y el narcomenudeo han mantenido una tendencia al alza en los últimos años.
Asimismo, la percepción de inseguridad creció en paralelo a los hechos violentos. En distintas regiones del estado, los homicidios dolosos y los despojos se volvieron parte de la vida cotidiana.
En consecuencia, la salida de Miguel Ángel Urrutia aparece como una medida tardía frente a un problema que ya había superado la capacidad operativa de la Secretaría de Seguridad.
Polémicas, escándalos y pérdida de control institucional
Por otro lado, su gestión también estuvo rodeada de controversias. Uno de los casos más graves ocurrió el 10 de abril en Cuernavaca, cuando policías detuvieron a un abogado con presuntas armas y drogas que posteriormente fueron consideradas pruebas sin sustento.
También, la difusión de una narcomanta dirigida a Urrutia intensificó la presión pública. En ella se cuestionaban prácticas irregulares y el origen de recursos vinculados a su entorno.
De igual manera, la gobernadora designó como nuevo titular al General José Luis Bucio Quiroz, quien anteriormente estuvo al frente de la 24 Zona Militar. Su nombramiento busca recuperar el control en un escenario complejo.
Finalmente, Morelos enfrenta uno de sus momentos más críticos en materia de seguridad. El cambio de mando refleja un intento de recomposición, aunque la magnitud de la crisis pone en duda si una sola sustitución será suficiente.