La tensión dentro de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos no se ha disipado. Aunque el campus Chamilpa fue entregado, el conflicto sigue activo y ahora entra en una fase donde el cumplimiento de acuerdos será determinante.
Además, integrantes de la Resistencia Estudiantil devolvieron las instalaciones tras casi dos meses de paro. Sin embargo, dejaron claro que la movilización no termina. Advirtieron que si las autoridades incumplen, volverán a tomar la universidad.
Estudiantes de la UAEM denuncia presión en negociaciones
Durante una mesa de trabajo que se extendió hasta la madrugada, estudiantes señalaron presiones por parte de autoridades universitarias. Indicaron que se hicieron referencias a posibles responsabilidades por hechos ocurridos en la Torre de Rectoría y la Facultad de Derecho.
Asimismo, mencionaron que se aludió a investigaciones de la Fiscalía General del Estado. Este elemento fue interpretado como una forma de presión dentro del proceso de diálogo.
También denunciaron que se habló de material videográfico sobre daños en instalaciones que podría difundirse en medios. En ese contexto, describieron un ambiente de tensión constante durante la negociación.
Entre las autoridades señaladas aparecen la secretaria general y el vocero de la Mesa Central de Diálogo. Los testimonios fueron emitidos bajo anonimato.
Paro sigue activo pese a entrega del campus
Por otro lado, la entrega del campus se realizó ante notario público, quien dio fe del acto formal. Paralelamente, la universidad informó el restablecimiento de actividades en el espacio.
De igual manera, la rectora señaló que el regreso presencial dependerá de trabajos de limpieza, rehabilitación y seguridad. Estos serán realizados mediante una comisión mixta con participación de la comunidad universitaria.
Sin embargo, el movimiento estudiantil insistió en que el paro continúa en modalidad académica presencial. La devolución de instalaciones solo busca permitir acciones mínimas como luminarias, cámaras y vigilancia.
En consecuencia, estudiantes afirmaron que mantendrán reuniones dos veces por semana para supervisar avances. El origen del conflicto, ligado al feminicidio de Kimberly y Joselyn Ramos, sigue presente en la exigencia de justicia y seguridad dentro de la universidad.