La política de austeridad que Morena convirtió en una de sus principales banderas vuelve a chocar con el patrimonio de uno de sus funcionarios de mayor nivel. Roberto Velasco Álvarez, actual titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), declaró entre 2023 y 2026 la adquisición de cuatro relojes suizos de lujo de las marcas Jaeger-LeCoultre, Longines, Rolex y Omega.
La información que aparece en las versiones públicas de sus declaraciones patrimoniales en Declaranet también genera dudas sobre el cumplimiento de sus obligaciones como servidor público, ya que no reportó uno de esos bienes en el momento en que lo adquirió.
Roberto Velasco incrementó su colección de relojes
El primer reloj se incorporó a su patrimonio con fecha de adquisición del 5 de enero de 2023. Se trata de un modelo Jaeger-LeCoultre valuado en 120 mil pesos, que compró a crédito. Sin embargo, Roberto Velasco lo declaró hasta mayo de 2024, pese a que la normatividad lo obliga a reportar oportunamente este tipo de adquisiciones patrimoniales.
La colección continuó creciendo. El 15 de octubre de 2024 adquirió un reloj Longines por 59 mil 900 pesos en Palacio de Hierro. Ese mismo día recibió por herencia un Rolex sin especificar su valor, aunque plataformas especializadas estimaban que modelos similares alcanzaban entre 230 mil y 280 mil pesos en el mercado de segunda mano.
Posteriormente, el 1 de septiembre de 2025 obtuvo un reloj Omega mediante cesión, por lo que registró un valor de adquisición de cero pesos. No obstante, relojes automáticos de esa marca se venden entre 105 mil y 162 mil pesos, mientras que las versiones de alta gama superan los 500 mil pesos.
Austeridad para unos, lujo para otros
Las declaraciones patrimoniales solo incluyen cuatro relojes. Sin embargo, diversas fotografías públicas muestran a Roberto Velasco usando al menos seis piezas distintas desde 2020, cuando aún era director general de Comunicación Social de la SRE. Entre ellas destaca un reloj que aparenta incorporar un mecanismo tourbillon, una complicación de alta relojería reservada para modelos de precio elevado.
El contraste resulta inevitable. Mientras el gobierno federal insiste en presentar la austeridad como principio rector del servicio público, uno de sus principales funcionarios ha construido en pocos años una colección de relojes de lujo cuya adquisición genera cuestionamientos sobre la congruencia entre el discurso político y el estilo de vida de algunos integrantes de la administración. A ello se suma que no reportó una de esas compras en el momento correspondiente, pese a que la ley obliga a los servidores públicos a hacerlo.