La discusión presupuestal del Instituto Nacional Electoral terminó contaminada por una confrontación política que poco tenía que ver con el tema central. Carlos Gutiérrez Mancilla, diputado del PRI y ahora conocido como el “porro de Alito”, protagonizó buena parte del choque con consejeros y representantes partidistas.
El legislador llegó como representante del Poder Legislativo por el PRI y rápidamente convirtió sus intervenciones en ataques contra la autoridad electoral. Su actuación ocurre días después de que encaró al morenista Arturo Ávila en el Senado, episodio que estuvo cerca de terminar a golpes.
El conflicto comenzó después de que Guadalupe Taddei defendiera la independencia de los consejeros ante las acciones promovidas por Alejandro Moreno en Estados Unidos. El dirigente priista ha cuestionado medidas que le impiden utilizar expresiones como “narcopartido” y “narcogobierno” contra Morena.
Carlos Gutiérrez Mancilla lleva la confrontación hasta el INE
Gutiérrez Mancilla acusó al organismo de censurar a la oposición y proteger al oficialismo. Además, aseguró que no hablaría “suavecito” ni cuidaría las formas, una advertencia que terminó reflejada en una intervención cargada de insultos y descalificaciones.
El diputado reclamó a los consejeros por establecer límites a expresiones utilizadas por Alejandro Moreno. Después dirigió sus ataques contra Morena y cuestionó su supuesta “superioridad moral”, utilizando incluso lenguaje altisonante durante una sesión institucional.
La conducta resulta particularmente cuestionable porque el Consejo General discutía asuntos de enorme relevancia electoral y presupuestaria. En lugar de concentrar el debate en esos temas, el intercambio derivó en acusaciones sobre narcotráfico, censura, gobernadores y personajes políticos.
El consejero Uc-kib Espadas pidió a Gutiérrez Mancilla regresar al asunto en discusión. El priista respondió diciéndole que, si estaba fastidiado, podía retirarse o dedicarse a otra cosa.
Taddei advierte que puede recurrir a la fuerza pública
La tensión obligó a Guadalupe Taddei a recordar las facultades que posee para preservar el orden durante las sesiones. La presidenta del INE mencionó incluso la posibilidad reglamentaria de solicitar fuerza pública o expulsar a quienes alteren los trabajos.
Gutiérrez Mancilla respondió calificando esas palabras como una “amenaza velada” contra un legislador opositor. Sin embargo, el llamado ocurrió después de sucesivas intervenciones que ya habían desviado claramente la discusión.
El episodio dejó una imagen poco decorosa para un órgano encargado de organizar las elecciones. También exhibió nuevamente a un legislador que parece convertir la confrontación personal en herramienta política.
Pese al espectáculo, el Consejo General aprobó un anteproyecto presupuestal superior a 36 mil millones de pesos. Además, los ocho partidos nacionales recibirían más de 10 mil 800 millones en prerrogativas durante 2027.