El exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, obtuvo la suspensión condicional del proceso penal por violencia familiar contra su esposa, María Felicia Jiménez, y su hijo. Un juez de Morelos autorizó el beneficio mediante un acuerdo que contempla una reparación económica de 120 mil pesos y otras obligaciones.
La resolución genera cuestionamientos sobre el alcance de las medidas frente a la gravedad de las acusaciones. Aunque la suspensión condicional constituye una salida legal prevista en la legislación mexicana, el procedimiento queda detenido mientras el imputado cumpla condiciones que incluyen pagos, terapia y comparecencias periódicas.
Autorizan a Víctor Rodríguez Padilla evitar juicio bajo condiciones
El acuerdo establece una entrega inmediata de 120 mil pesos como reparación del daño, además de una pensión alimentaria mensual de 14 mil pesos durante los primeros diez días de cada mes.
También deberá acudir a tratamiento psicológico especializado en masculinidades cada quince días, presentarse a firmar ante la autoridad judicial cada dos meses y mantener la prohibición de acercarse a las víctimas.
Las medidas resultan limitadas frente a los hechos denunciados, especialmente por tratarse de acusaciones de violencia dentro del hogar y en presencia de un menor. La resolución tampoco equivale a una sentencia condenatoria ni determina judicialmente su culpabilidad.
Si incumple las obligaciones, el Ministerio Público podrá solicitar que el juez reactive el proceso penal.
Denuncia por violencia familiar derivó en su detención
El 26 de junio, Felicia Jiménez difundió videos donde denunció agresiones de su esposo. En una grabación fechada el 15 de marzo se observa un episodio de jaloneos y empujones en presencia de un menor.
La académica formalizó su denuncia el 30 de junio y relató una relación marcada por amenazas, descalificaciones y desigualdad de poder.
El 7 de julio, agentes de investigación detuvieron al exfuncionario en la colonia Narvarte, Ciudad de México, y lo trasladaron a Morelos, donde inicialmente enfrentó prisión preventiva.
Ahora, la suspensión del proceso deja sin una sentencia de fondo las acusaciones mientras cumpla el acuerdo. El caso plantea una pregunta sobre la suficiencia de las medidas de reparación y protección frente a denuncias de violencia familiar, particularmente cuando involucran a un exalto funcionario público.