Ahora resulta que a Gerardo Becerra le preocupa que el crimen organizado intervenga en las próximas elecciones de Morelos. El dirigente estatal del partido Construyendo Sociedades de Paz (PAZ) advirtió sobre posibles ataques contra candidatos, pero sus declaraciones abren una pregunta incómoda: ¿qué hizo para enfrentar ese problema cuando formaba parte del gobierno de Cuauhtémoc Blanco?
Porque Becerra no fue un observador ajeno a aquella administración. Participó en la campaña del exgobernador y después ocupó el cargo de asesor especial anticorrupción durante aproximadamente tres años. Conoció desde dentro un gobierno que también enfrentó cuestionamientos por sus vínculos políticos y su manejo de la seguridad.
Gerardo Becerra y las preguntas sobre su paso por el gobierno
Hay un antecedente que resulta difícil ignorar. A principios de 2019 surgió una fotografía de Cuauhtémoc Blanco junto a presuntos líderes criminales. Para entonces, Becerra ya formaba parte de su administración.
Es cierto que renunció en 2021 y posteriormente denunció irregularidades. Sin embargo, eso no elimina las dudas sobre su actuación durante los años anteriores.
¿Qué información conoció mientras ocupaba el cargo? ¿Qué acciones emprendió desde su responsabilidad como asesor anticorrupción? Y, sobre todo, ¿qué resultados dejó su paso por el gobierno?
No se trata de atribuirle responsabilidades que no están acreditadas, sino de exigir congruencia a quien hoy cuestiona la inseguridad desde una dirigencia partidista.
Pide ampliar los operativos de seguridad en Morelos
Durante una conferencia de prensa en Cuernavaca, el dirigente de PAZ sostuvo que existe preocupación por posibles agresiones del crimen organizado contra aspirantes de todas las fuerzas políticas.
También cuestionó los resultados de las estrategias de seguridad y pidió extender el Plan Cuautla mediante un programa para Cuernavaca y los 36 municipios del estado.
Aunque consideró adecuada la propuesta general, señaló que algunos responsables de su aplicación deberían ser sustituidos. Al mismo tiempo, pidió conceder un margen de tiempo a los gobiernos estatal y federal para evaluar sus resultados.
La preocupación por la violencia electoral es legítima. Lo que merece una explicación es la distancia entre el discurso actual de Gerardo Becerra y su participación en una administración que también estuvo rodeada de controversias.
Antes de presentarse únicamente como crítico de la inseguridad, el exasesor tiene una oportunidad para aclarar qué sabía, qué denunció y qué hizo cuando tuvo un lugar dentro del gobierno.