La indignación estudiantil en Morelos, México, tomó forma en el Campus Chamilpa de la UAEM, donde jóvenes mantienen un paro activo tras hechos que marcaron profundamente a la comunidad y expusieron la mala seguridad universitaria.
El movimiento surge luego de la desaparición y feminicidio de dos estudiantes, lo que detonó una exigencia colectiva de cambios estructurales. Además, los paristas consideran que las medidas actuales resultan insuficientes frente a la gravedad de los hechos. Asimismo, el plantón se mantiene desde el 2 de marzo, incluso durante el periodo vacacional.
Estudiantes plantean nuevo modelo de seguridad universitaria
Durante una mesa de diálogo con autoridades, los estudiantes presentaron un pliego petitorio enfocado en transformar el esquema de protección dentro de la universidad. También solicitaron la creación de protocolos diseñados por la propia comunidad.
Del mismo modo, exigieron la implementación inmediata del protocolo “Kimberly”, orientado a actuar de forma rápida ante desapariciones. En consecuencia, buscan evitar retrasos en la reacción institucional ante situaciones de riesgo.
Además, los paristas rechazaron el plan presentado por el gobierno estatal, al considerar que afecta la autonomía universitaria.
Demandas incluyen prevención, monitoreo y respuesta inmediata
Entre las propuestas, destacan mejoras en iluminación de zonas de riesgo y diagnósticos participativos sobre seguridad. Asimismo, plantearon fortalecer la infraestructura y garantizar accesibilidad en espacios inseguros.
Por otro lado, exigen la profesionalización del personal con perspectiva de género y derechos humanos. También buscan implementar sistemas de monitoreo con reglas claras sobre el uso de datos.
De igual manera, propusieron mecanismos de atención inmediata como botones de pánico y alertas institucionales. Estas herramientas se integrarían con protocolos de respuesta rápida ante emergencias.
El origen del movimiento se vincula a la desaparición de Kimberly el 20 de febrero y su localización sin vida el 2 de marzo. Ese mismo día desapareció Karol, cuyo cuerpo fue encontrado el 5 de marzo, hechos que evidencian la urgencia de cambios estructurales en el entorno universitario.