México volvió a retroceder en PISA. Los resultados de 2025 muestran una caída en matemáticas frente a 2022, mientras lectura y ciencias permanecieron prácticamente sin avances, según el reporte de la evaluación aplicada a estudiantes de 15 años.
En matemáticas, México obtuvo 388 puntos, frente a 395 en 2022 y 409 en 2018. Lectura también mantiene una trayectoria descendente, al pasar de 420 puntos en 2018 a 415 en 2022 y finalmente a 408 en 2025.
El desempeño en ciencias continúa prácticamente estancado. Sin embargo, los promedios nacionales muestran solamente una parte del problema educativo.
PISA revela amplias brechas frente al promedio de la OCDE
En matemáticas, 34% de los estudiantes mexicanos quedó en la categoría de “muy bajo desempeño”, frente al promedio de 15% entre países de la OCDE.
La diferencia también aparece en ciencias, con 15% en México contra 8% de la OCDE. En lectura, las proporciones alcanzaron 19% y 12%, respectivamente.
El bajo desempeño amplía todavía más las brechas. México registró 35% en ciencias frente a 18% de la OCDE, 35% contra 20% en matemáticas y 32% frente a 19% en lectura.
En el extremo contrario, prácticamente ningún estudiante mexicano alcanzó los niveles máximos de desempeño. El promedio de la OCDE llega a 7% en ciencias, 8% en matemáticas y 6% en lectura.
Más estudiantes ingresan al sistema, pero persisten carencias
El propio informe introduce un elemento necesario para interpretar la caída. Entre 2015 y 2025 aumentó la proporción de adolescentes elegibles para participar debido a una mayor cobertura de educación secundaria.
Esto significa que jóvenes anteriormente marginados del sistema educativo ahora forman parte de la evaluación. Al considerar esa expansión, el reporte señala que los resultados mexicanos muestran una perspectiva ligeramente más favorable.
Sin embargo, persisten importantes desafíos. Las quejas relacionadas con falta de infraestructura escolar aumentaron de 37% en 2022 a 50% en 2025.
México participa en esta evaluación desde 2000. El examen analiza la capacidad de los estudiantes para resolver problemas complejos, pensar críticamente y comunicarse eficazmente.
Especialistas como Carlos Mancera y Silvia Schmelkes advierten que la prueba no mide toda la educación, pero permite identificar aprendizajes indispensables. Además, México carece actualmente de otra evaluación comparable con una serie histórica de 25 años, lo que convierte estos resultados en una referencia fundamental para discutir las políticas educativas.