Graciela Domínguez Nava asumió como gobernadora interina de Sinaloa después de que el Congreso local la designó para concluir los 14 meses restantes del periodo de Rubén Rocha Moya. La decisión llega tras la nueva salida del mandatario, presionado por Morena y por el rechazo de la presidenta Claudia Sheinbaum a su intento de regresar al cargo.
La designación ocurrió después de una complicada negociación dentro del oficialismo. Morena enfrentó una división entre el grupo cercano a Rocha y quienes exigían distanciar al nuevo gobierno de una administración golpeada por los señalamientos de Estados Unidos contra el exmandatario.
Domínguez obtuvo 31 votos a favor y seis en contra, mientras tres legisladores estuvieron ausentes. La sesión legislativa se prolongó durante 24 horas por las diferencias internas. Los integrantes del gabinete de Rocha tampoco acudieron a la toma de protesta.
Sheinbaum respaldó públicamente a la nueva mandataria. Aunque reconoció que no la conoce personalmente, la describió como una mujer honesta con una larga trayectoria vinculada a la izquierda y pidió apoyarla para cerrar el periodo.
Sinaloa enfrenta una transición marcada por la violencia
Domínguez colocó la seguridad como prioridad de su administración. Durante su primer mensaje ante el Congreso prometió trabajar por una paz que pueda sentirse en las calles y sostuvo que el estado requiere el respaldo de toda la fuerza institucional del país.
El reto es considerable. La disputa interna del Cártel de Sinaloa ha dejado alrededor de 3 mil homicidios, 4 mil desapariciones y decenas de miles de vehículos robados durante los últimos dos años, de acuerdo con la información presentada en torno a la crisis estatal.
La nueva gobernadora conoce además desde dentro la administración que ahora deberá conducir. Fue secretaria de Educación Pública y Cultura durante el gobierno de Rocha, aunque posteriormente mantuvo diferencias políticas con él y rechazó públicamente definirse como “rochista”.
Domínguez deberá cerrar el periodo y romper con el rochismo
La trayectoria política de Domínguez comenzó mucho antes de Morena. Participó en movimientos de pescadores, en la defensa de familias afectadas por créditos inmobiliarios y en las protestas de desplazados por la construcción de la presa Picachos.
También ocupó dos veces una diputación local, primero por el PRD y posteriormente por Morena. Desde el Congreso cuestionó al gobierno priista de Quirino Ordaz Coppel por temas relacionados con obra pública, publicidad gubernamental, estadios y desarrollo inmobiliario.
En 2024 dejó el gabinete estatal para competir por una diputación federal. Antes de su nombramiento figuraba entre los perfiles que buscaban la candidatura al gobierno estatal para 2027, posibilidad que queda descartada con su llegada como interina.
Domínguez tendrá ahora 14 meses para recuperar la gobernabilidad, enfrentar la crisis de seguridad y marcar distancia de un legado político que terminó fracturando al oficialismo sinaloense.