La detención de Diego Rivera Navarro, presidente municipal de Tequila, marcó el cierre abrupto de una gestión rodeada de polémicas, denuncias y confrontaciones políticas. Para algunos sectores locales, el alcalde representaba una figura que desafiaba a los grandes intereses económicos del municipio; para las autoridades federales, encabezaba una red de extorsión operada desde el propio ayuntamiento.
El operativo se ejecutó como parte de la estrategia federal contra la extorsión y contó con la participación de elementos de Marina, Ejército y áreas de inteligencia. Además del edil, las autoridades detuvieron a otros tres altos funcionarios municipales, lo que evidenció la magnitud del caso.
Diego Rivera se convirtió en el primer alcalde de Morena en gobernar Tequila, un bastión históricamente dominado por fuerzas opositoras. Su discurso se centró en confrontar a las grandes empresas tequileras, a las que acusó de evadir impuestos municipales durante años. Desde el inicio de su administración, sostuvo que su gobierno afectó intereses económicos consolidados y defendió sus acciones como una lucha contra privilegios empresariales.
Extorsión, denuncias y el cerco federal
La Fiscalía General de la República señaló a Diego Rivera como presunto líder de un esquema de extorsión sistemática contra empresarios del sector tequilero. Las investigaciones también incluyen posibles vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los grupos criminales más poderosos del país.
Uno de los episodios más visibles ocurrió cuando autoridades municipales intentaron clausurar instalaciones de la empresa José Cuervo bajo el argumento de adeudos fiscales millonarios. Aunque se alcanzó un acuerdo parcial de pago, la denuncia por extorsión se mantuvo y avanzó hasta detonar el operativo federal.
Tras la detención, Morena se deslindó públicamente del alcalde. La dirigencia nacional afirmó que el combate a la corrupción no admite excepciones ni protección partidista. En la misma línea, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que ningún partido puede servir como escudo para conductas delictivas.
Diego Rivera: un historial previo de controversias
La trayectoria de Diego Rivera ya acumulaba señalamientos antes de llegar a la alcaldía. En 2013, cuando fungía como tesorero municipal en Juanacatlán, enfrentó acusaciones por abuso de poder tras ser detenido por conducir en estado de ebriedad. Su salida de ese cargo también estuvo acompañada de denuncias por presunto desvío de recursos públicos.
Durante su gestión en Tequila se sumaron investigaciones por acoso, violencia política de género y apología del delito, incluido un concierto donde se proyectaron imágenes del líder del CJNG. La acumulación de estos antecedentes terminó por colocar a Rivera bajo el foco de las autoridades federales.
La caída del alcalde cerró un ciclo de confrontación política, denuncias reiteradas y una administración que terminó intervenida por la justicia federal.