Críticas al Mundial 2026 y privilegios de la FIFA
La llegada del Mundial 2026 se vende como una fiesta global, pero detrás del espectáculo vuelve a aparecer una pregunta incómoda sobre la FIFA y el costo real que terminarán pagando millones de mexicanos. Mientras los organizadores prometen turismo, inversiones y prestigio internacional, cada vez surgen más críticas por las condiciones que impone el organismo encabezado por Gianni Infantino.
La FIFA no solo exigió privilegios fiscales especiales para operar en México. También logró que gobiernos destinaran recursos públicos para remodelaciones, infraestructura, seguridad y movilidad, bajo reglas donde prácticamente todo gira alrededor de sus intereses comerciales. El problema es que buena parte de esos gastos terminarán absorbiéndose con dinero público, mientras los beneficios reales siguen siendo inciertos.
Las polémicas alrededor de la FIFA tampoco son nuevas. Hace apenas unos meses, el organismo entregó a Donald Trump el llamado “Premio FIFA a la Paz”, pese a las fuertes críticas internacionales por sus posturas contra migrantes y sus declaraciones sobre acciones militares y conflictos territoriales. Además, recientemente Gianni Infantino provocó otra controversia al intentar forzar una fotografía entre representantes de Palestina e Israel en medio de la guerra en Gaza.
En México, las exigencias del Mundial también ya comenzaron a impactar decisiones públicas. Entre ellas, la propuesta de modificar el calendario escolar para facilitar la movilidad durante los partidos y reducir el tráfico en las ciudades sede.
Asimismo, especialistas y analistas han cuestionado que el gobierno detenga regulaciones relacionadas con plataformas como Airbnb mientras se prepara la llegada masiva de turistas. La preocupación crece por el posible aumento de rentas, saturación urbana y desplazamiento de habitantes en distintas zonas.
Aunque se habla constantemente de “derrama económica”, experiencias anteriores muestran resultados mucho menores a los prometidos. En Brasil, durante el Mundial de 2014, no se concretaron todas las inversiones anunciadas y parte del turismo esperado nunca llegó. Situaciones similares ocurrieron en Sudáfrica y otros eventos deportivos internacionales.
La organización del torneo también contempla el reclutamiento de miles de voluntarios sin remuneración, además de fuertes operativos para combatir la venta informal alrededor de los estadios. Mientras tanto, pequeños comerciantes podrían quedar fuera de los espacios de venta por disposiciones ligadas directamente a la FIFA.
Por otro lado, los precios para asistir al Mundial ya reflejan una realidad exclusiva para pocos sectores. Hospedaje, transporte, boletos y productos oficiales alcanzan costos que para muchas familias mexicanas resultan imposibles de cubrir.
La crítica central crece precisamente ahí. Más allá del futbol, el Mundial comienza a verse como un enorme negocio privado sostenido con recursos públicos, donde la FIFA obtiene ganancias millonarias mientras los gobiernos absorben presiones económicas, sociales y políticas.
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