La relación económica entre México y China entra en una etapa de tensión controlada, marcada por mensajes firmes y cálculos estratégicos. Mientras el gobierno mexicano avanza en la aplicación de nuevos aranceles a productos asiáticos, China confirmó que mantendrá su presencia en el país y en América Latina sin condicionar su cooperación a factores políticos.
En el contexto de presiones de Estados Unidos para reducir la participación china en México, el gobierno de Beijing respondió con una señal clara. A través de su Ministerio de Comercio, expresó su rechazo a los incrementos arancelarios unilaterales y pidió a México corregir esa ruta. Sin embargo, también dejó claro que su estrategia regional seguirá activa en el corto y mediano plazo.
China define su estrategia económica en México
El posicionamiento quedó plasmado en el Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe. En ese marco, China aseguró que continuará destinando asistencia y capitalizando oportunidades en sectores clave. Además, reiteró que lo hará sin imponer condiciones políticas, un mensaje dirigido tanto a gobiernos como a actores económicos de la región.
Las prioridades incluyen desarrollo de recursos humanos, planeación económica, capacitación en políticas públicas, infraestructura, agricultura, seguridad alimentaria y reducción de la pobreza. También se incorporan áreas como cambio climático y ayuda humanitaria, lo que amplía el alcance de su presencia más allá del comercio.
Asimismo, China manifestó disposición para firmar acuerdos de cooperación en estandarización con México. El objetivo consiste en intercambiar información técnica, comparar normas y mejorar capacidades institucionales, un componente relevante para cadenas productivas y comercio internacional.
Aranceles reconfiguran el comercio con Asia
La postura china surge mientras México aprobó una reforma arancelaria que entrará en vigor en enero de 2026. La medida impactará importaciones procedentes de China y otros países asiáticos, con tasas que van del 5 al 50 por ciento. Sectores como el textil, siderúrgico, automotriz, electrodomésticos y plásticos enfrentarán los mayores efectos.
El Senado estimó que los productos afectados representan importaciones cercanas a 52 mil millones de dólares y que la reforma busca proteger más de 320 mil empleos en estados industriales clave del país.