Cuernavaca será sede de un evento internacional sobre ciencia y tecnología en diciembre, pero el anuncio genera más dudas que entusiasmo. Muchos se preguntan de qué servirá a la ciudad recibir a inversionistas y académicos si solo será “embellecida” por unas semanas, mientras continúa hundida en inseguridad, baches, abandono y falta de liderazgo.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial, un proyecto que busca preparar a 10 mil jóvenes en tecnologías de vanguardia. Su plan incluye certificaciones con empresas como Microsoft, Google, Oracle, IBM, SAP, AWS y Meta, y se integrará al sistema del Tecnológico Nacional de México (TecNM), la red universitaria más grande del país con más de 570 mil estudiantes.
Sheinbaum afirmó que este nuevo centro impulsará su iniciativa “México, País de Innovación”, la cual pretende vincular a estudiantes con el sector privado a través de créditos y programas de emprendimiento. En el anuncio participaron representantes de BlackRock, Nafin y miembros del Foro Económico Mundial, lo que confirma el interés del sector financiero y empresarial en esta nueva estrategia.
Una ciudad colapsada recibirá a la presidenta
El STS Forum para América Latina y el Caribe, que se celebrará en Cuernavaca, reunirá a científicos, emprendedores y políticos de todo el continente. Pero el contraste es inevitable: la ciudad que hospedará a las mentes más brillantes de la región vive una crisis que se refleja en calles destruidas, comercios cerrados y un miedo cotidiano a la violencia.
Los habitantes cuestionan la utilidad de albergar eventos internacionales cuando los problemas locales se agravan. Ningún nivel de gobierno ha mostrado un compromiso real con la ciudad. La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, ajena al territorio que dice representar, se mantiene distante y sin una estrategia clara para enfrentar la violencia. Y mientras tanto, el alcalde José Luis Urióstegui vuelve a demostrar su falta de sensibilidad: recomendó a los ciudadanos “agacharse” ante las balaceras diarias en lugar de garantizarles seguridad.
En su segundo trienio, el edil sigue sin rumbo ni resultados. La capital, que alguna vez fue sinónimo de vida tranquila, hoy agoniza entre la indiferencia estatal y la parálisis municipal.
Cuernavaca: escaparate temporal que se desmorona
Por ahora, Cuernavaca se prepara para recibir a la presidenta y su gabinete con calles recién pintadas, jardineras arregladas y limpieza superficial. Pero la realidad no se maquilla. La ciudad necesita mucho más que adornos temporales o discursos sobre innovación: requiere liderazgo, seguridad y empatía hacia quienes la habitan.
Aunque los proyectos tecnológicos son valiosos, resulta difícil ver su impacto en un estado que no garantiza lo básico. El entusiasmo presidencial contrasta con la desesperanza de una población que vive entre el ruido de las balaceras y la indiferencia de sus gobernantes.
El evento internacional en Cuernavaca podría proyectar a México como referente en innovación, pero solo si la transformación empieza por casa. Mientras la capital morelense siga hundida en la inseguridad y el abandono, cualquier intento de modernización parecerá un espejismo para quienes viven la realidad todos los días.