La incertidumbre vuelve a ganar espacio en México mientras la debilidad económica se convierte en el eje que define las expectativas de corto plazo. El recorte anunciado por el Banco de México confirma un ritmo de crecimiento que pierde impulso y obliga a revisar los escenarios con mayor cautela.
El banco central informó en agosto de 2025 que la previsión del Producto Interno Bruto para el cierre del año baja de 0.6 por ciento a 0.3 por ciento. También señaló que esta reducción acerca el pronóstico a su rango más bajo del año y refleja un entorno nacional afectado por presiones persistentes. Asimismo, la autoridad advirtió que la economía atraviesa un periodo de clara fragilidad.
Factores que profundizan la debilidad económica
La baja en el crecimiento se relaciona con un deterioro industrial que limita la capacidad productiva. Además, el aumento de tensiones comerciales entre México y Estados Unidos añade incertidumbre sobre el comportamiento de la inversión. Del mismo modo, el banco central anticipa que el consumo mostrará un avance moderado, mientras que la inversión permanecerá débil al menos hasta la segunda mitad de 2026.
Por otro lado, la revisión del TMEC influye en la cautela empresarial. También incide en las decisiones de proyectos a largo plazo, pues las reglas comerciales determinan costos y ritmos de exportación.
Perspectivas condicionadas por riesgos externos
El banco central explicó que la relación bilateral con Estados Unidos seguirá siendo un elemento decisivo. Asimismo, la volatilidad comercial incrementa costos y retrasa nuevas inversiones. En consecuencia, el panorama exige políticas que refuercen estabilidad económica y reduzcan vulnerabilidades estructurales.
El dato más reciente indica que la previsión ajustada de 0.3 por ciento representa la mitad del crecimiento esperado al inicio del trimestre.