El Día del Amor y la Amistad activa uno de los sectores más emblemáticos de Morelos. Este año, el Gobierno estatal convoca a elegir rosas cultivadas en la entidad como una forma de celebrar con identidad y respaldo al campo mexicano.
La decisión trasciende lo simbólico. Comprar producción local dinamiza la economía regional y sostiene a cientos de familias que dependen del trabajo agrícola en distintos municipios del estado.
Además, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario confirmó que el abasto de rosas está garantizado. La entidad ocupa el tercer lugar nacional en producción ornamental, con 272 hectáreas dedicadas al cultivo que fortalecen esta actividad como motor económico regional.
Rosas de Morelos destacan por calidad y resistencia
Las rosas morelenses sobresalen por tallos firmes, intensidad de color y mayor duración en florero. Estas características permiten competir en mercados exigentes y consolidar la presencia del estado en la industria nacional.
Asimismo, la producción se concentra en Temixco, Jiutepec, Emiliano Zapata, Coatlán del Río y Xochitepec. En estos municipios, productores mantienen una amplia variedad de colores destinada tanto al mercado local como nacional.
Del mismo modo, la cadena productiva integra viveristas, transportistas, comerciantes y floristas. Cada compra impacta directamente en empleos formales y en la estabilidad económica de comunidades rurales.
Consumo local genera derrama económica
El consumo de rosas cultivadas en Morelos fortalece el mercado interno y reduce intermediarios. En consecuencia, las ganancias permanecen en la entidad y se traducen en inversión productiva.
También impulsa la permanencia de actividades agrícolas tradicionales en zonas periurbanas, donde la floricultura representa una alternativa rentable frente al crecimiento urbano.
Durante la temporada de febrero, la floricultura incrementa su demanda y genera una derrama significativa en municipios productores, consolidando al estado como uno de los referentes ornamentales del país.