Cuernavaca vuelve a tropezar con la misma piedra. El Cabildo municipal aprobó dejar fuera a PASA y entregar el servicio de recolección de basura a KS Ambiental, empresa ligada a Daniel Miranda, conocido en Morelos como el rey de la basura.
La maniobra contó con el impulso directo de Paula Trade Hidalgo, síndica municipal, quien incluso antes de la votación ya anticipaba públicamente el resultado. Según su mensaje en redes sociales, la ciudadanía estaba satisfecha con el servicio de KS Ambiental, una afirmación que sonó más a anuncio que a evaluación técnica.
El discurso oficial hablaba de una licitación abierta y transparente. La realidad quedó clara desde el inicio. El resultado ya estaba escrito. KS Ambiental regresaría, solo hacía falta formalizarlo.
El retorno de Daniel Miranda y el viejo guion del poder
La figura de Daniel Miranda vuelve al centro del negocio de la basura en Cuernavaca. Su nombre ha marcado distintos gobiernos y ciclos administrativos. SIREC, TRIDEZA y KS Ambiental han operado bajo su influencia. La ciudad conoce el libreto. Cuando el pago no llega o el contrato se cuestiona, el servicio se detiene y las calles se llenan de basura.
Los antecedentes son públicos. Paros de recolección en 2021 y 2022 por adeudos, basura acumulada en las principales avenidas en 2016 durante protestas, camiones tirando desechos para generar presión política y una estructura sindical utilizada como palanca de negociación.
Desde hace años, en la política local se habla de la cercanía entre Daniel Miranda y Pedro Haces, figura de alto peso sindical y exreferente de CATEM. Ese vínculo ha sido parte del debate regional sobre poder corporativo, lealtades y control territorial.
KS Ambiental no solo vuelve al mapa. Regresa reforzado y con respaldo institucional. Cuernavaca no obtiene un servicio nuevo. Recupera una maquinaria conocida de presión y ventajas políticas.
Paula Trade, la continuidad del método
Quien no haya seguido su carrera quizá no la ubique más allá de la sindicatura municipal. Sin embargo, Paula Trade Hidalgo no es nueva en el tablero público. Formó parte del gobierno de Graco Ramírez, donde su nombre apareció en polémicas relacionadas con decisiones aceleradas y beneficios políticos.
Poco después la síndico también se volvió viral un video donde participaba en una pelea entre mujeres, aparentemente motivada por asuntos personales, y aquel episodio no pasó inadvertido para la opinión pública.
Hoy, desde el Cabildo, su estilo mantiene un patrón reconocible. Narrativa institucional hacia afuera, operación política hacia adentro, defensas rápidas ante decisiones que benefician a actores conocidos y una comunicación pública que intenta revestir de técnica lo que ya estaba decidido. El discurso insiste en el bien común, la ejecución revela una operación cerrada y una oferta reciclada.
Ciudad limpia, proceso sucio
Cuernavaca merece un sistema de recolección eficiente y funcional. Mucho más importante, merece decisiones públicas verdaderamente transparentes. El regreso de KS Ambiental no simboliza modernidad ni competencia. Representa una vuelta al pasado envuelta en nuevas palabras.
Se repiten contratos. Se repiten operadores. Se repiten favores. La duda ya no está en si habrá basura en las calles. La preocupación real es cuando volverán a utilizar la basura como herramienta de presión política.