La crisis forense en Morelos vuelve a exhibirse sin matices. En las fosas de Jojutla, colectivos de familiares denunciaron nuevas irregularidades durante las labores de exhumación, donde además se localizaron posibles restos de mujeres e infantes.
El hallazgo se dio en el panteón Pedro Amaro, en medio de trabajos que avanzan entre cuestionamientos constantes. Además, las familias advierten que las fallas no son aisladas, sino parte de un patrón que se repite desde hace años.
Fosas de Jojutla acumulan hallazgos y nuevas anomalías
Durante la cuarta semana de diligencias, se localizaron entre 12 y 15 cuerpos, así como diversos restos óseos. De acuerdo con colectivos, algunos indicios podrían corresponder a mujeres y menores de edad, aunque esto aún debe confirmarse mediante estudios de laboratorio.
Asimismo, se reportó el hallazgo de un fragmento de vértebra lumbar en una zona que ya había sido procesada. Este hecho puso en duda la consistencia de los trabajos realizados previamente en el sitio.
Además, familiares señalaron que la colocación de vallas limitó la visibilidad de las excavaciones. Esta situación impidió verificar directamente si se cumplían los protocolos técnicos durante las labores.
Colectivos denuncian fallas sistemáticas en el proceso
Por otro lado, también se documentaron prácticas que encendieron aún más las alertas. Integrantes de los colectivos observaron a personal caminar sobre áreas donde se encontraban restos humanos, lo que refleja deficiencias en el manejo del sitio.
Asimismo, recordaron que las fosas han sido utilizadas desde 2014 y 2016 para la inhumación de cuerpos sin identificar. Este esquema ha sido cuestionado por la falta de registros claros y por la incertidumbre sobre el destino de las víctimas.
De igual manera, aunque se destacó la presencia del titular de la Fiscalía estatal, las familias insistieron en que esto no garantiza transparencia. Exigen un plan integral de exhumación que permita dar seguimiento puntual a cada hallazgo.
Las labores continúan bajo vigilancia de colectivos. La exigencia se mantiene firme, documentar cada detalle para evitar nuevas omisiones que retrasen la identificación de las víctimas.