Margarita González Saravia aprovechó su segundo informe para presentar un Morelos de avances, coordinación y cercanía. Desde el Estadio Centenario destacó obras, educación, desarrollo económico y una reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, al pasar de 4.3 en noviembre de 2024 a 2.1 en julio de 2026.
La cifra permite construir un discurso favorable, pero no alcanza para explicar la realidad completa. Antes del informe ya existía una pregunta inevitable: qué lugar tendrían la inseguridad, el deterioro económico, las carencias sanitarias, la violencia contra las mujeres y los cuestionamientos ambientales cuando llegara el momento de presumir resultados.
Segundo informe presume seguridad frente a una crisis persistente
La gobernadora reconoció que los resultados en seguridad todavía “no son suficientes”. El problema es que detrás de la reducción presentada permanecen indicadores difíciles de acomodar dentro de la narrativa oficial.
Al corte de agosto, Morelos ocupaba el séptimo lugar nacional en incidencia de homicidios dolosos. Además, datos del SESNSP citados por Morelos Rinde Cuentas colocaban al estado con las mayores tasas de homicidio entre adolescentes de 13 a 17 años y jóvenes de 18 a 29.
Las cifras económicas tampoco acompañan el optimismo
González Saravia habló de infraestructura social, apoyos productivos y desarrollo. Sin embargo, la actividad económica estatal cayó 3.1 por ciento anual durante el primer trimestre de 2026 y las actividades secundarias retrocedieron 12.1 por ciento.
A ello se suman denuncias por falta de medicamentos, insumos para diálisis y anestesia, además de inconformidades del personal sanitario. También persisten cuestionamientos sobre permisos ambientales y centros de verificación.
El gobierno tiene derecho a destacar aquello que considera logros. Una rendición de cuentas completa, sin embargo, también exige explicar aquello que no funcionó.
Ese es el contraste que deja el acto del Centenario: mientras desde el escenario se habló de resultados y recuperación de la confianza, fuera permanecen problemas que no desaparecen con estadísticas seleccionadas. El verdadero balance del gobierno no termina cuando concluyen los aplausos.