Rafael Reyes Reyes volvió a colocarse en el centro de la polémica, pero esta vez no por una denuncia sólida, sino por un discurso que terminó abriendo más frentes en su contra de los que pretendía cerrar.
El diputado y coordinador parlamentario de Morena en el Congreso local lanzó acusaciones sobre una presunta red de despojo de terrenos en Jiutepec. Sin embargo, lejos de presentar pruebas contundentes o señalar responsables de forma directa, optó por insinuaciones que hoy lo colocan en una posición políticamente frágil.
Rafael Reyes Reyes y señalamientos que lo alcanzan
En su intervención pública, Rafael Reyes Reyes dejó entrever responsabilidades sin nombrarlas claramente. Entre esas referencias destaca el exconsejero jurídico Omar Alexandro, a quien aludió de manera indirecta.
Esa estrategia ambigua no solo resta fuerza a la denuncia, también abre la puerta a interpretaciones que terminan por salpicar al propio legislador.
Además, el contexto complica aún más su posición. Omar Alexandro formó parte del círculo cercano de decisiones durante la administración municipal encabezada por Rafael Reyes Reyes, lo que hace difícil cualquier intento de deslinde creíble.
A esto se suma que el conflicto ya no se limita al discurso político. Ha escalado a un intercambio de mensajes y advertencias en redes sociales, lo que confirma que el enfrentamiento dejó de ser institucional para convertirse en una disputa abierta.
Red de vínculos y cuestionamientos sin respuesta
La situación no involucra únicamente a estos dos actores. También aparece el nombre de Melissa Montes de Oca, actual diputada de Morena, quien en ese periodo se desempeñaba como directora de Predial y Catastro en Jiutepec, una posición clave en la administración territorial.
Su papel en ese momento la coloca dentro del mismo entorno de decisiones que hoy están bajo sospecha.
Asimismo, figura David Ortiz, identificado como parte del grupo cercano al exalcalde. La relación entre estos perfiles apunta a una estructura que difícilmente pudo operar sin conocimiento desde los niveles más altos del gobierno municipal.
Aquí surge la pregunta que debilita por completo el discurso del legislador: si tenía conocimiento de una supuesta red irregular, ¿por qué no actuó en su momento?
La coincidencia entre sus declaraciones y su confrontación con Omar Alexandro alimenta la percepción de que no se trata de un acto de transparencia, sino de una reacción política.
Un movimiento que podría volverse en su contra
Lejos de fortalecer su imagen, Rafael Reyes Reyes proyecta improvisación. Sus acusaciones sin precisión no solo carecen de contundencia, también lo dejan expuesto ante posibles revelaciones sobre su propia gestión.
En política, abrir conflictos sin control suele ser un error costoso. Más aún cuando los involucrados conocen de primera mano cómo operaban las decisiones internas.
El escenario no apunta a calmarse. Por el contrario, todo indica que la confrontación podría escalar en los próximos días. Lo que comenzó como un intento por señalar irregularidades, hoy amenaza con convertirse en una crisis que podría alcanzarlo directamente.