Los legisladores Carlos Gutiérrez Mancilla, del PRI, y Arturo Ávila, de Morena, protagonizaron un enfrentamiento en el Senado mexicano. Insultos, empujones y manotazos terminaron desplazando el debate político y dejaron otra imagen poco digna del trabajo que deberían desempeñar los representantes públicos.
La confrontación ocurrió mientras la Comisión Permanente discutía una propuesta de Morena contra políticos que soliciten injerencia extranjera. El planteamiento surgió después de los viajes del dirigente priista Alejandro Moreno a Washington, donde ha denunciado presuntos abusos del oficialismo.
Diputados llevan sus diferencias políticas al enfrentamiento
El conflicto comenzó durante una conferencia del senador priista Manuel Añorve. Gutiérrez Mancilla abandonó el grupo y caminó hacia Ávila, quien conversaba con colaboradores en otro punto del Patio del Federalismo.
El encuentro rápidamente abandonó cualquier posibilidad de diálogo. Ambos legisladores intercambiaron descalificaciones relacionadas con narcotráfico, corrupción y sus respectivas dirigencias partidistas. Gutiérrez Mancilla siguió al morenista mientras colaboradores intentaban mantenerlos separados.
La confrontación escaló hasta el contacto físico. El priista llegó a sujetar del cuello a Ávila, mientras este intentaba alejarse rumbo a las oficinas de Morena. Personal del Senado y colaboradores intervinieron hasta que el diputado oficialista abandonó el patio.
Más allá de las diferencias partidistas, el episodio dejó nuevamente una escena decepcionante para una institución destinada precisamente a resolver desacuerdos mediante argumentos y procedimientos democráticos.
Un debate político opacado por insultos y empujones
Después del incidente, Gutiérrez Mancilla acusó a Ávila de amenazas y sostuvo que Morena pretende silenciar a la oposición. El oficialismo, por su parte, mantuvo sus señalamientos contra Alejandro Moreno por sus gestiones políticas en Estados Unidos.
La sesión acumuló más de tres horas de acusaciones entre oposición y oficialismo sobre narcopolítica, corrupción e injerencia extranjera. También aparecieron referencias a los casos políticos de Sinaloa y Chihuahua.
El Congreso tiene espacios, reglas y tribunas suficientes para confrontar proyectos políticos. Que diputados vuelvan a sustituirlos por provocaciones, insultos y forcejeos termina degradando una discusión pública que exige argumentos, especialmente cuando se abordan acusaciones de semejante gravedad.