México volvió a colocar la diplomacia como eje de su política exterior ante un escenario internacional tenso. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno buscará alternativas para continuar el apoyo a Cuba, luego de que Estados Unidos anunciara aranceles contra países que suministren petróleo a la isla.
La decisión estadounidense generó preocupación por su impacto humanitario. En consecuencia, el gobierno mexicano optó por explorar esquemas de diálogo que permitan mantener la ayuda sin afectar la relación comercial con su principal socio económico.
México prioriza vía diplomática para evitar crisis humanitaria
Durante su conferencia diaria, la mandataria explicó que primero se analizarán los alcances de la orden emitida por Washington. Además, instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a iniciar contactos con el Departamento de Estado para evaluar opciones viables.
Sheinbaum subrayó que México no busca provocar represalias comerciales adicionales. Asimismo, remarcó que el objetivo central consiste en impedir una crisis humanitaria en Cuba, donde la escasez energética afecta hospitales, alimentos y servicios básicos.
México se consolidó como proveedor clave de combustible para La Habana tras la interrupción de envíos desde Venezuela. Por otro lado, el gobierno federal ha evitado detallar públicamente los volúmenes exactos de petróleo enviados, al distinguir entre ayuda humanitaria y contratos operados por Pemex.
Contexto regional y efectos colaterales
Desde 2024, México incrementó su papel en el suministro energético a Cuba. En octubre de ese año, los envíos superaron cientos de miles de barriles en pocos días. Sin embargo, durante 2025 se registraron ajustes y suspensiones parciales, atribuidas a decisiones internas y a cambios en el entorno internacional.
La tensión también impactó a otros países de la región. Argentina recomendó posponer viajes turísticos a Cuba por la escasez de combustible, energía y medicamentos.
El gobierno mexicano reiteró que mantendrá una postura solidaria. En los primeros nueve meses de 2025, México envió casi 20 mil barriles diarios a la isla, una cifra que marcó su relevancia estratégica en el Caribe.