La crisis de desapariciones en México volvió a colocarse en el centro del debate internacional, tras una solicitud formal del Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada para analizar el tema con carácter urgente.
El organismo pidió al secretario general António Guterres llevar la situación a la Asamblea General. Además, argumentó que existen indicios de prácticas que podrían encuadrarse como desapariciones forzadas con características graves. Asimismo, señaló la necesidad de impulsar medidas internacionales que contribuyan a prevenir y atender este delito.
Desapariciones en México generan alerta internacional
El Comité sostuvo que ha recibido información que apunta a patrones reiterados en distintas regiones del país. También indicó que estos hechos podrían formar parte de ataques sistemáticos contra la población civil.
Del mismo modo, aclaró que no se busca atribuir responsabilidades penales individuales, sino movilizar atención global. En consecuencia, el llamado tiene un enfoque preventivo orientado a fortalecer mecanismos de búsqueda e investigación.
El organismo también recordó que el contexto de violencia se ha intensificado desde 2006. Además, subrayó que la magnitud del fenómeno es suficiente para justificar una revisión internacional.
Gobierno rechaza postura y defiende acciones
La reacción del gobierno mexicano fue inmediata. Asimismo, autoridades federales calificaron la postura del Comité como parcial y sesgada.
Por otro lado, señalaron que el organismo no consideró información reciente presentada por el Estado. También defendieron que existen avances en la atención del problema y en la actualización de registros oficiales.
De igual manera, el gobierno afirmó su compromiso con la erradicación de las desapariciones y el fortalecimiento de las instituciones encargadas de la búsqueda. Sin embargo, organizaciones civiles sostienen que la crisis persiste y que aún existen miles de casos sin esclarecer en todo el país.
En los registros oficiales, más de 130 mil personas han sido reportadas como desaparecidas, aunque solo una parte de estos casos se vincula directamente con posibles delitos, lo que mantiene abierto el debate sobre la dimensión real del problema.