La disputa política en Guerrero vuelve a encenderse con señalamientos que cuestionan decisiones internas y alianzas que parecían superadas. En un escenario marcado por la desconfianza, resurgen acusaciones sobre prácticas que contradicen el discurso de cambio.
Félix Salgado Macedonio se coloca nuevamente en el centro de la polémica. Diversas voces lo señalan por un supuesto intento de imponer candidaturas y favorecer intereses ligados al PRI en Acapulco, lo que ha generado rechazo en sectores de Morena.
Félix Salgado y acusaciones de imposición política
Además, los señalamientos apuntan a que Félix Salgado mantiene una relación histórica de negociación con el PRI. Se recuerda que, tras administraciones perredistas en Guerrero, el poder municipal terminó en manos de Manuel Añorve Baños.
Asimismo, se cuestiona que Morena ha otorgado múltiples espacios de poder al grupo cercano a Félix Salgado. Entre ellos, la gubernatura en manos de su hija, así como posiciones en el Senado, alcaldías y diputaciones en distintos niveles.
En consecuencia, críticos consideran que estas decisiones reflejan un esquema de control político basado en la imposición. La distribución de cargos a perfiles poco conocidos también ha generado inconformidad en sectores sociales.
Rechazo social y cuestionamientos al poder
Por otro lado, las críticas también apuntan a presuntos vínculos con grupos de poder en Acapulco. Se menciona a la familia Salinas como un actor con presencia en sectores clave como transporte y sistema judicial.
También, se advierte que el respaldo a estos grupos podría responder a acuerdos políticos que terminan beneficiando indirectamente al PRI. Este escenario alimenta la percepción de un retroceso en la autonomía política local.
De igual manera, sectores ciudadanos expresan rechazo a lo que consideran una imposición de candidaturas. Reclaman que muchos de estos perfiles no han participado en procesos sociales ni en momentos críticos para la población.
Finalmente, el conflicto refleja una tensión creciente entre bases sociales y liderazgos políticos. En un contexto de violencia, rezago social y debilidad institucional, las decisiones sobre candidaturas se vuelven un punto clave para el futuro de Acapulco.