La asistencia de Jesús Ernesto López Gutiérrez a la inauguración privada del restaurante Nusr-Et en la Ciudad de México volvió a colocar bajo los reflectores a la familia del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El evento reunió a invitados especiales en uno de los conceptos gastronómicos más exclusivos y costosos del mundo, muy lejos del discurso de austeridad que durante años caracterizó a la llamada Cuarta Transformación.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a Jesús Ernesto López Gutiérrez durante la apertura privada del establecimiento propiedad del chef turco Nusret Gökçe, conocido internacionalmente como “Salt Bae”. La inauguración se realizó el pasado 29 de mayo de 2026 y únicamente asistieron invitados seleccionados.
Lujo y exclusividad rodean la aparición de Jesús Ernesto López Gutiérrez
El restaurante abrió sus puertas dentro del hotel The St. Regis Mexico City, ubicado sobre Paseo de la Reforma, una de las zonas con mayor exclusividad de la capital del país.
La cadena Nusr-Et se hizo famosa por ofrecer cortes premium de carne y experiencias gastronómicas dirigidas a clientes de alto poder adquisitivo. Algunos de sus platillos superan los 4 mil pesos y otros incluyen presentaciones con oro comestible, una característica que ha convertido a la marca en un símbolo internacional de lujo.
Además de la presencia del hijo menor del exmandatario, usuarios en redes sociales comentaron las zapatillas que portaba durante el evento, cuyo valor estimado ronda los 14 mil pesos.
Una imagen que contrasta con el discurso de austeridad
La presencia de familiares de figuras políticas en espacios exclusivos suele generar debate público. En este caso, la aparición de Jesús Ernesto López Gutiérrez provocó comentarios debido al contraste entre el perfil del evento y el discurso político que durante años promovió Morena.
Hasta el momento, ni Jesús Ernesto López Gutiérrez ni integrantes de su familia han emitido declaraciones sobre su asistencia a la inauguración privada. Sin embargo, las imágenes difundidas en redes sociales alimentaron nuevamente la discusión sobre los estilos de vida de personajes cercanos al poder político y la distancia que puede existir entre los mensajes públicos y las actividades privadas.