El diputado federal de Morena, Cuauhtémoc Blanco, no pasó inadvertido durante su intento por asistir al partido entre México e Inglaterra en el Mundial 2026. Integrantes de la Asamblea Antimundialista lo interceptaron sobre Periférico Sur, lo rodearon, pintaron la camioneta en la que viajaba y le gritaron consignas como “¡asesino!”, “¡violador!” y “¡narco!”, en un reclamo que reflejó el profundo rechazo que todavía genera su paso por el gobierno de Morelos.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, la protesta recordó que el exgobernador dejó una administración marcada por el incremento de la violencia, múltiples escándalos políticos y denuncias que hasta hoy siguen sin resolverse. Pese a ello, Morena lo llevó a la Cámara de Diputados por la vía plurinominal al concluir su mandato en 2024, otorgándole fuero y protección política mientras continúan abiertas diversas controversias sobre su gestión.
Cuauhtémoc Blanco recibe reclamos por Samir, violencia y presuntos nexos criminales
Los hechos ocurrieron alrededor de las 15:49 horas frente al Centro Cultural Ollin Yoliztli, donde activistas mantenían una manifestación contra el Mundial. Al identificar la camioneta Cadillac Suburban en la que viajaba Blanco, comenzaron a increparlo con consignas relacionadas con algunos de los episodios más controvertidos de su carrera política.
Entre los reclamos destacó la exigencia de justicia por el asesinato del activista y comunicador indígena Samir Flores Soberanes, ocurrido en febrero de 2019, durante el inicio del gobierno del entonces mandatario morelense. Los manifestantes corearon “¡Samir vive!” y responsabilizaron políticamente al exgobernador por la falta de resultados en la investigación.
Durante la confrontación, los manifestantes realizaron pintas sobre la camioneta y lanzaron piedras contra la unidad. Cuauhtémoc Blanco descendió brevemente del vehículo con una playera de la Selección Mexicana, pero volvió a subir mientras continuaban los gritos en su contra. Finalmente, el conductor tuvo que maniobrar en reversa y subir al camellón para abandonar el lugar.
Los señalamientos que siguen persiguiendo al exgobernador
Además del caso Samir Flores, los activistas recordaron la denuncia presentada por Blanca Fabiola “N”, media hermana del exmandatario, quien lo acusó por el presunto delito de violación en grado de tentativa. La carpeta de investigación sostiene que los hechos habrían ocurrido cuando Blanco aún ocupaba la gubernatura y que la denunciante enfrentó presiones para no proceder legalmente.
Otro de los reclamos estuvo relacionado con la fotografía en la que el exfutbolista apareció junto a Irving Eduardo Solano Vera, “El Profe”, identificado como jefe de plaza del CJNG; Homero Figueroa Meza, “La Tripa”, presunto líder del Comando Tlahuica recientemente detenido, y Raymundo Isidro Castro, “El Ray”, también vinculado al CJNG y asesinado posteriormente dentro del penal de Atlacholoaya.
Aunque Blanco ha insistido en que únicamente se tomó una fotografía con personas que le solicitaron una imagen, esa explicación nunca logró disipar las dudas sobre los vínculos políticos que diversos sectores sociales siguen cuestionando.
La protesta también coincidió con mediciones de opinión pública que ubican al exgobernador entre los políticos con mayor nivel de rechazo ciudadano. Para numerosos colectivos, los reclamos en su contra representan un recordatorio de que las consecuencias políticas no desaparecen con un nuevo cargo público.
Los activistas que decidieron encararlo evidenciaron una realidad incómoda para la clase política: el fuero puede ofrecer protección jurídica, pero no elimina la memoria social. Quienes ejercieron el poder y dejaron un estado marcado por la violencia, la impunidad y las denuncias de corrupción difícilmente podrán aspirar a una vida pública ajena al escrutinio ciudadano. En una democracia, exigir cuentas a los gobernantes también constituye una forma de justicia cuando las instituciones no logran ofrecer respuestas.