Fernanda García exige justicia tras sobrevivir a una agresión
Fernanda García Valencia sobrevivió a una agresión que la Fiscalía investiga como tentativa de feminicidio, pero casi siete meses después continúa resguardada mientras su expareja y presunto agresor, Eduardo Marín Marín, permanece en libertad. El ataque ocurrió el 22 de febrero en Cuernavaca y el caso quedó registrado en la carpeta CJM01/305/2026.
El caso volvió a cobrar fuerza después de que la periodista Paola Rojas difundiera el testimonio de Fernanda y señalara que recibió imágenes y grabaciones sobre la violencia denunciada. Rojas también informó que la Secretaría de las Mujeres ya brinda apoyo a la víctima, quien asegura temer por su vida y la de sus hijos. Imagen Televisión mantiene publicado el caso en su cobertura.
Fernanda relató que conocía a Marín desde hacía unos 32 años antes de iniciar una relación sentimental. Ambos vivieron juntos aproximadamente cuatro meses y medio.
La madrugada del 22 de febrero, cuando ella preparaba su salida del domicilio, asegura que Marín la golpeó y que otro hombre participó en los hechos. Según su testimonio, la inmovilizaron de pies y manos, la introdujeron en la cajuela de un automóvil y posteriormente la abandonaron lesionada sobre avenida San Diego.
Fernanda afirmó que apenas podía moverse y tenía dificultades para respirar debido a la sangre que salía de su boca. Un automovilista la encontró antes de las cuatro de la mañana y la ayudó a liberarse de las ataduras.
La víctima denunció inicialmente amenazas y lesiones. Posteriormente, según su testimonio, las autoridades reclasificaron la investigación como tentativa de feminicidio. A principios de septiembre aseguró que el expediente todavía no avanzaba con la rapidez necesaria para llegar ante un juez.
Desde entonces permanece prácticamente encerrada. No ha podido retomar normalmente su trabajo y cuenta con un botón de pánico, una protección que considera insuficiente mientras el hombre al que denunció siga libre.
Fernanda incluso solicitó la intervención del secretario federal de Seguridad, Omar García Harfuch, para garantizar su integridad y acelerar la atención de su caso.
Paola Rojas cuestionó públicamente la falta de resultados y anunció que continuará visibilizando el caso mientras no detengan al presunto agresor. La ausencia de una detención no acredita por sí misma responsabilidad de funcionarios concretos, pero el tiempo transcurrido mantiene una pregunta central: ¿por qué una sobreviviente lleva casi siete meses escondida mientras la persona que denunció continúa en libertad?
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