Además, el escenario político en Guerrero vuelve a exhibir contradicciones dentro de Morena y de figuras que antes transitaron por otros partidos bajo reglas muy similares a las que hoy critican públicamente.
Guerrero repite disputas por candidaturas y encuestas
Hace más de una década, Armando Ríos Piter aparecía como el perfil natural del PRD para competir por la gubernatura. En ese momento, la corriente de “Los Chuchos” controlaba buena parte del partido tras la salida de Andrés Manuel López Obrador para construir Morena.
Sin embargo, de manera repentina, Armando Ríos dejó atrás esa aspiración. En aquel tiempo circularon versiones sobre exigencias políticas y acuerdos internos que terminaron alejándolo de la candidatura.
Al final, el PRD colocó a Beatriz Mojica Morgan, integrante del grupo político de “Los Chuchos”, quien entonces rechazaba acompañar a López Obrador en Morena y defendía mantenerse dentro del perredismo.
Hoy, Beatriz Mojica es senadora por Morena y busca nuevamente competir por la gubernatura de Guerrero, ahora bajo las siglas del movimiento que antes cuestionaba. Su antecedente tampoco pasó desapercibido, ya que perdió cuando contendió por la alianza PRD PAN.
Morena revive críticas sobre imposiciones internas
Por otro lado, hace seis años el INE retiró la candidatura de Félix Salgado Macedonio cuando encabezaba las encuestas internas de Morena para la gubernatura.
Lo que siguió tampoco respondió precisamente a una lógica de competencia abierta. En lugar de entregar la candidatura al segundo lugar de las mediciones, una decisión central colocó a Evelyn Salgado Pineda como candidata al gobierno estatal.
De igual manera, hoy algunos de esos mismos actores políticos exigen democracia interna, respeto a las encuestas y decisiones transparentes dentro de Morena.
La pregunta que permanece es inevitable. Cuando Beatriz Mojica y Evelyn Salgado obtuvieron candidaturas, ¿las definieron realmente procesos abiertos o acuerdos políticos internos?
En consecuencia, la política en Guerrero vuelve a mostrar cómo muchos celebran las decisiones cuando les favorecen y cuestionan las reglas únicamente cuando sienten que podrían quedar fuera del reparto político.