La percepción de inseguridad en Cuernavaca sigue siendo uno de los principales problemas del gobierno de José Luis Urióstegui Salgado. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI reveló que el 79.8% de los habitantes considera inseguro vivir en la capital morelense, una cifra que mantiene a la ciudad entre las diez con mayor temor ciudadano del país.
El dato resulta todavía más preocupante porque, mientras el promedio nacional bajó de 61.5% a 59.8%, Cuernavaca prácticamente permaneció igual. El indicador pasó de 82.3% a 79.8%, un cambio que el propio INEGI considera sin relevancia estadística.
Percepción de inseguridad sigue marcando a Cuernavaca
Los números reflejan una realidad que miles de ciudadanos enfrentan todos los días. Salir de casa, caminar por determinadas calles, utilizar el transporte público o acudir a un cajero automático continúa siendo una fuente de preocupación para buena parte de la población.
La capital morelense aparece junto a ciudades como Culiacán, Reynosa, Villahermosa y Uruapan entre las localidades donde más personas dicen sentirse inseguras.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum presentó estos resultados durante la conferencia matutina realizada en Cuernavaca, donde quedaron expuestas las diferencias entre la tendencia nacional y la situación que vive la ciudad.
José Luis Urióstegui no consigue recuperar la confianza
El principal problema para el Ayuntamiento ya no es únicamente la incidencia delictiva, sino la falta de confianza de los ciudadanos. Cuando casi ocho de cada diez personas afirman que viven con miedo, el mensaje es claro: la estrategia de seguridad no ha logrado cambiar la percepción de quienes recorren diariamente las calles de Cuernavaca.
Mientras el Gobierno municipal presume obras, inversiones y proyectos urbanos, la sensación de inseguridad permanece prácticamente intacta. Los datos muestran que la población sigue modificando horarios, evitando ciertos lugares y limitando actividades por temor a convertirse en víctima de un delito.
La seguridad no se mide únicamente por el número de patrullas o los discursos oficiales. También se mide por la tranquilidad con la que vive la gente. En Cuernavaca, esa tranquilidad sigue sin llegar y los resultados del INEGI vuelven a colocar a José Luis Urióstegui frente al reclamo que más preocupa a la ciudadanía.