Después de semanas de silencio, Enrique Inzunza volvió a aparecer públicamente. Lo hizo desde la biblioteca de su domicilio en Badiraguato, a través de una fotografía publicada en redes sociales. Sin embargo, su reaparición dejó más preguntas: evitó pronunciarse sobre los señalamientos que enfrenta y prefirió lanzar un discurso político contra la oposición.
El senador de Morena permanece bajo el escrutinio público desde que autoridades de Estados Unidos lo incluyeron en investigaciones por presuntos vínculos con una red política relacionada con el narcotráfico en Sinaloa. Pese a ello, en lugar de responder a esos señalamientos, utilizó sus redes sociales para acusar a “la derecha y el conservadurismo” de representar “la arbitrariedad, el abuso y el dinero”.
Enrique Inzunza evita responder a los señalamientos
En su publicación, el legislador recordó un discurso de Ignacio Manuel Altamirano sobre el liberalismo y sostuvo que desde “la condición más humilde” es posible vencer a los poderosos. El mensaje apareció apenas un día después de que el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, también rompiera semanas de silencio para asegurar que permanece en Culiacán.
La coincidencia no pasó desapercibida. Ambos políticos reaparecieron casi al mismo tiempo, aunque ninguno respondió de fondo a las investigaciones que mantienen abierta la atención sobre sus nombres.
La última actividad institucional conocida de Inzunza ocurrió el 26 de junio, cuando intervino a distancia en una sesión de la Comisión de Justicia del Senado. Desde entonces, su presencia pública prácticamente desapareció, mientras crecían las versiones sobre su situación política.
Cobra como senador mientras permanece ausente
Hay otro aspecto que tampoco pasa desapercibido: Enrique Inzunza sigue cobrando íntegramente su dieta como senador, a pesar de su prolongada ausencia de la actividad legislativa.
Diversos reportes periodísticos señalan que el Senado le entrega sus percepciones mediante cheques, debido al congelamiento de sus cuentas bancarias. Mientras tanto, no participa regularmente en los trabajos legislativos ni mantiene una presencia pública constante, una situación que ha generado críticas sobre el uso de recursos públicos y la responsabilidad de quienes ocupan un cargo de representación popular.
Tanto Inzunza como Rubén Rocha Moya quedaron bajo el reflector tras los expedientes dados a conocer por autoridades estadounidenses a finales de abril, los cuales los relacionan con investigaciones por presuntos nexos con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. A raíz de ello, Rocha solicitó licencia al cargo como gobernador y ambos redujeron drásticamente su actividad pública.
Mientras el senador reaparece únicamente para emitir posicionamientos políticos y atacar a sus adversarios, las preguntas sobre los señalamientos que enfrenta crecen. La imagen desde su biblioteca no disipó las dudas; por el contrario, volvió a evidenciar el contraste entre un representante popular que continúa recibiendo recursos públicos y la ausencia de explicaciones sobre uno de los episodios más delicados de su carrera política.