Durante más de seis años al frente de la Fiscalía General de la República, Alejandro Gertz Manero evitó que los ciudadanos conocieran el tamaño de su patrimonio. Esa etapa terminó cuando su nombramiento como embajador de México en Reino Unido lo obligó a presentar una declaración pública que revela una fortuna inmobiliaria, financiera y patrimonial difícil de ignorar.
La información difundida en Declaranet muestra a un funcionario con 13 propiedades, una colección de joyas valuada en más de 18 millones de pesos, obras de arte por ocho millones y una flota de vehículos de lujo que incluye dos Rolls Royce. La revelación abre preguntas inevitables sobre la falta de transparencia que rodeó durante años a uno de los funcionarios más poderosos del país.
Alejandro Gertz Manero transparenta bienes millonarios
La declaración patrimonial registra diez casas, un departamento, un terreno y un edificio completo. Varias propiedades llegaron por herencia familiar, mientras que otras fueron adquiridas durante distintas etapas de su trayectoria profesional.
Entre las operaciones destaca la compra de un departamento en el exclusivo barrio madrileño de Los Jerónimos por un millón de euros. Esa adquisición le permitió obtener residencia en España mediante un programa diseñado para inversionistas extranjeros.
Sin embargo, el documento también revive cuestionamientos previos. Una investigación periodística publicada en 2022 identificó tres viviendas en Ibiza vinculadas al ahora embajador mediante una empresa inmobiliaria de la que es accionista principal. Esas propiedades no aparecen de manera directa en la relación pública de inmuebles.
Transparencia tardía y preguntas pendientes
La polémica no gira únicamente alrededor del tamaño de la fortuna. También involucra el momento en que se conoció. Mientras ocupó la titularidad de la FGR, Gertz Manero utilizó mecanismos legales que mantuvieron su patrimonio fuera del escrutinio público.
Además de sus inmuebles, el funcionario reportó inversiones empresariales, colecciones de arte, relojes, monedas y vehículos de lujo adquiridos durante décadas. Entre ellos figura un Rolls Royce Wraith comprado de contado en 2020 por 2.7 millones de pesos.
La publicación de esta declaración no demuestra irregularidades por sí misma. Lo que sí evidencia es que uno de los hombres con mayor influencia política y jurídica del país pasó años sin que los ciudadanos conocieran con precisión la dimensión de sus bienes. La transparencia llegó cuando dejó la Fiscalía, no mientras ejercía uno de los cargos más sensibles del Estado mexicano.