Pase Olín y las promesas pendientes del transporte
El aumento a la tarifa del transporte público se presentó como una decisión difícil, pero necesaria. La administración de Margarita González Saravia aseguró que los usuarios recibirían algo a cambio del mayor costo: unidades modernas, operadores mejor capacitados y gratuidad para estudiantes, personas con discapacidad y adultos mayores.
Ese fue el argumento político que justificó el incremento. Sin embargo, al concluir el plazo que el propio gobierno fijó para cumplir esos compromisos, el resultado dista mucho de lo que se prometió.
La presentación del programa Pase Olín buscó demostrar que el gobierno comenzó a cumplir los compromisos adquiridos con el incremento tarifario. No obstante, el programa nació con un alcance mucho más limitado de lo que originalmente se anunció.
El subsidio únicamente beneficiará a estudiantes de cuatro instituciones públicas y funcionará mediante reglas de operación, registros y fechas de entrega que incluso comenzarán después de que venciera el plazo establecido por el gobierno para justificar el aumento.
Más que gratuidad, el programa representa un apoyo económico focalizado. Miles de estudiantes de universidades, tecnológicos, preparatorias y otras instituciones públicas y privadas quedaron completamente excluidos del beneficio.
Pero el problema no termina ahí. La modernización de las unidades prácticamente desapareció del discurso oficial. El gobierno ya no habló de renovar el parque vehicular ni presentó mecanismos que permitan garantizar un servicio más seguro, eficiente y digno para quienes todos los días utilizan el transporte público.
El compromiso con las personas con discapacidad y los adultos mayores tampoco se materializó. Ambos sectores continuarán pagando el pasaje, pese a que la gratuidad formó parte de los principales argumentos utilizados para defender el incremento de la tarifa.
La escena que mejor resume esta contradicción ocurrió durante la presentación del propio Pase Olín. Mientras funcionarios hablaban de bienestar, inclusión y humanismo, Beatriz Maldonado Fragoso, representante de personas con discapacidad, amenazó con lanzarse desde el segundo piso de Palacio de Gobierno para exigir que las autoridades escucharan sus demandas.
Un gobierno no demuestra su compromiso social únicamente con discursos o programas parciales, sino cumpliendo aquello que prometió cuando pidió a la ciudadanía hacer un esfuerzo económico adicional.
El Pase Olín puede representar un alivio para un grupo de estudiantes y ese beneficio resulta positivo. Sin embargo, utilizarlo como prueba de que el gobierno cumplió con las condiciones que justificaron el aumento al transporte público resulta insostenible.
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